martes, 23 de abril de 2013

Las cosas que hace uno por sus hijos

Hola hijo mío.

Hoy quiero platicarte sobre las cosas que llega uno a hacer por ustedes, nuestros hijos. A lo largo de los años te vas dando cuenta de que dejas de hacer cosas y cosas por pasar más tiempo con ustedes, sacrificando libertad, amistades, fiestas, etc. Y no te lo digo porque me esté quejando de ello, te lo comento porque es la realidad y quiero que llegado el momento lo entiendas.

En lo particular quiero comentarte lo que acabo de hacer recientemente. Como bien lo sabes, desde hace casi un año estás integrado al Grupo 1 "Fuego Nuevo" de los Scouts en Guadalupe, Zac. Te integramos ahí porque necesitábamos que socializaras más con niños de tu edad, pues no querías hacerlo. Además necesitabas de otro tipo de disciplina, para complementar la que tienes en casa.

Durante este tiempo te había estado vigilando (de alguna manera) para ver que tu avance fuera completo, y sobre todo, porque como papá preocupado que soy, me sentía extraño al no saber si estabas bien o si por el contrario estabas solo. Cuando llegábamos al parque a reunirte con tu grupo, me quedaba cerca para echarte el ojo. Igualmente tus hermanas están en el mismo grupo, por lo que también aprovechaba para echarles el otro ojo.



Al paso de los meses los dirigentes me pedían que me integrara al grupo, pues según decían "solamente me hacía falta ponerme el uniforme". A los campamentos íbamos tu madre y yo como papás de apoyo. Sobre todo contigo y tu manada.

Finalmente el pasado 14 de abril tomamos la decisión de unirnos al grupo. Como recordarás salimos ese mismo día rumbo a Aguascalientes para comprar nuestros uniformes, tu madre a la dirigencia y yo a la tropa. Posteriormente dio inicio esta nueva etapa en nuestras vidas. El 20 de abril me incorporé oficialmente a la tropa, como scouter.

Quiero decirte hijo mío que para mi ha sido de entrada algo difícil dar este paso, y te platico por qué. Mi formación juvenil se dio en el Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario (PDMU). Digamos que los Scouts y el Penta son casi casi enemigos naturales, jeje. Y aún cuando en mis mocedades me invitaron a unirme precisamente a este mismo grupo (tendría yo unos 15 años), jamás me imaginé que un día usaría el uniforme y me podría los pantalones cortos.

Y ¿sabes por qué lo hice? Porque te amo. Porque amo a Leonor y a Cristina. Por eso. Porque sé que podemos hacer grandes cosas juntos y se que mi experiencia puede ser mejor transmitida a ustedes así, que por otros medios. No te lo niego, ha sido difícil el tomar la decisión y el compromiso que conlleva, pero por ustedes lo hago. He tenido que "sacrificar" más cosas con esta decisión, pero no me arrepiento.

Te amo.

Papá.

23 de abril de 2013.

jueves, 11 de abril de 2013

Como has cambiado

Hola hijo. Hoy quiero comentarte cómo has cambiado a lo largo de este tiempo.

Recuerdo que al principio, cuando no sabíamos que te pasaba, que eras introvertido, encerrado en tu mundo. Cuando tenías tus crisis te encerrabas en ella, llorabas, gritabas, te pegabas, pero aún así no podíamos entenderlo. Hablabas muy poco, si acaso "Sí" y "No". No había manera de que expresaras todo lo que sentías, menos tu frustración.

Ahora que han pasado los años he visto cuanto has cambiado. Ahora es más fácil para ti expresar lo que sientes que antes.

Sin embargo, esto ha sido un proceso lento y en ocasiones doloroso. Cuando empezaste a ir a los caballos tu lenguaje cambió y se incrementó. Empezaste a manejar más palabras y a establecer un diálogo más coherente con lo que sucedía, aunque aún así no era totalmente completo. Lo bueno de esto es que ahora podías unir tres o cuatro palabras para poder dar a conocer una idea.

Al paso del tiempo has utilizado diálogos de películas para expresarte. Recuerdo bien que utilizabas los diálogos de Max Steel, de Dora la exploradora, más recientemente los diálogos de Ralph el demoledor. Sin embargo, a veces este tipo de diálogos no han sido del todo completos para expresarte, ocasionando que a veces no te entendamos exáctamente lo que quieres decir.

Pero, hace poco, cuando estuviste con tu mamá en Cuernavaca, la verdad me sorprendí cuando hablé contigo el día que se regresaban. Te pregunté "¿Qué haces, hijo?" y me contestaste: "Quiero papas con limón. Necesitamos ir a un oxxo donde las venden y comprarlas." La verdad es que sí fue una sorpresa escucharte decir todo eso, porque apenas una semana antes me habrías dicho algo así como "Quiero papas con limón."

Poco a poco avanzamos hijo. A veces me desespero porque quisiera que esos avances fueran astronómicos, pero resultan en ocasiones microscópicos. Tenme paciencia, hijo. No se como ser un buen padre, hago lo que puedo. No fui a una escuela para que me enseñaran a ser padre, y menos padre de un hijo especial. Sólo se que te amo y que eso me da las fuerzas para seguir intentándolo una vez más.

Tu papá.

11 de abril de 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

A veces me enojo...

Hola hijo. Hoy quiero escribirte sobre algo que apenas nos ha ocurrido a ti y a mi esta mañana.

Quiero que sepas que a veces me es muy difícil entenderte, y me dejo llevar por mi enojo al no saber como poder tratarte. Hoy por la mañana estoy consciente que te levanté más temprano que de costumbre y que tu querías dormir un poco más.

Al levantarte para vestirte me decías "¡Pero yo quiero dormir!" y poco a poco me dejé llevar por la frustración y reaccioné dándote un grito. Me arrepiento de ello hijo, a veces no tengo idea de cómo poder transmitirte mis deseos.

Espero que un día me entiendas y perdones a este tipo que no sabe en ocasiones como dirigirse a ti. Sólo recuerda que te amo infinitamente.

Tu papá.

10 de abril de 2013

martes, 2 de abril de 2013

Tu y la frustración

Hola hijo mío. Hoy quiero platicarte cómo ha sido tu batalla por aceptar y tolerar la frustración. ¿Sabes? Hay veces en que algo no nos sale y tenemos que aceptar que no siempre podemos hacer las cosas, o simplemente perder. En tu caso es difícil aceptar o tolerar esto.

Cuando el Doctor Hidalgo (tu Paido) nos dijo que en tu caso era algo difícil aceptar esto, al principio no entendía por qué era. Y menos entendía tus reacciones cuando te decíamos que no podías hacer tal o cuál cosa. Te enojabas, gritabas, llorabas, etc.

Al paso del tiempo hemos entendido que, en tu mundo especial, la palabra "NO PUEDO" no existía. En realidad hemos sido nosotros, tus padres, quienes la hemos grabado en tu mente. Te hemos querido tratar como alguien más allá de lo especial y limitamos tus capacidades.

Justamente ayer, tu madre me llamó para decirme que habían ido a jugar golf miniatura en Cuernavaca (¿recuerdas ese viaje?) y que tu, como habías perdido estabas hecho un mar de llanto. Y efectivamente, te escuchaba en el teléfono diciendo "no puedo, no soy bueno en esto". Traté de consolarte, pero no me lo permitiste. Tu madre me dijo que iba a colgar para calmarte y que me llamaba más tarde. Cuando por fin me llamó me dijo que tuvieron que jugar de nuevo y solamente así pudiste "ganar".

En la noche me quedé pensando en esto. ¿Hasta donde es bueno permitirte "ganar"? Entiendo que para ti es difícil aceptar que no pudiste hacer algo, e incluso el concepto de "no pude, pero lo intenté" no es totalmente válido en tu mente. Tu quieres ganar. En parte eso es bueno, pero también necesitas aprender que no siempre se puede hacer esto.

¿Cómo puedo ayudarte a tolerar la frustración? Creo que hacemos lo que podemos, lo que nuestro raciocinio nos indica: abrazarte, calmarte, pero a veces siento que caemos en el apapacho extremo. No lo hacemos porque no te queramos, lo hacemos porque no sabemos bien como ayudarte.

Te amo, hijo mío,

Tu papá.

2 de abril de 2013